jueves, 5 de agosto de 2010

Miedo

El otro día quise escribir un cuento sobre vaqueros que ha quedado inconcluso como muchos otros cuentos que en un momento me parecieron buena idea. Por un lado, leí uno de Hector Manjarrez que tenía un tema muy parecido. Sentí que me hubiera gustado escribir un cuento así. Por ejemplo José Durand escribe uno de los mejores cuentos con gato que haya leído en mi vida, con mucho más gato, me hubiera gustado escribirlo aunque en realidad no hubiera podido.

A veces sólo es más fácil dejar las páginas inconclusas, soy una persona que tiende a renunciar facilmente cuando las cosas se complican, termino muy pocas cosas, lo cual es terrible porque escuché que los escritores deben de escribir quinientas páginas para tener cien de calidad. No es igual para todos lo sé, pero de alguna manera siento que en el fondo lo que pasa es que tengo miedo.

De no ser bueno, de no lograr nada, de no terminar bien las cosas aunque me esfuerce. En vacaciones planeaba correr diario e ir aumentando el número de vueltas hasta llegar a unas quince o veinte, corrí acuatro o cinco veces a la semana pero nunca pude dar más de doce, y lo gracioso es que hasta subí de peso. Nadie logra nada con sólo quererlo ni con buenas intensiones. Creo que hay veces en las que uno por más que quiera algo no es apto para lograrlo. No todos los niños serán futbolistas al crecer, o astronautas, o si quiera abogados. Encontré mis límites? no puedo correr más de doce vueltas quizá trece, no puedo mejorar cómo escribo? No lo sé.

Pero no hay nada más peligroso que un hombre con miedo. Seguiré corriendo, seguiré escribiendo aunque sea a cuenta gotas y sin nadie que me lea. No sé a dónde llegaré pero hay algunas cosas a las que no quiero renunciar y sería peor no intentar nada.

miércoles, 30 de junio de 2010

Confesiones breves que deben tomarse muy en serio

No puedes enseñarle a un mono a encender un cigarrillo

Un policía manco sólo es medio ineficiente

¿Con qué colores sueñan los ciegos?

Conocí a un tipo que asegura conocer a otro tipo que es capaz de destapar una cerveza con el ojo

Vi a otro derramar cerveza a través de su labio leporino

La republica independiente de Banana sobrevive gracias a la venta de pantalones (de muy baja calidad)

Creo que yo sería un mal boxeador, pero todos nos divertiriamos

Si existe la reencarnación pido ser gato negro

Espero que nunca se muera Christopher Walken

¿Con qué sueñan los insomnes?

Un escritor le miente a las personas sólo para ver qué pasa

Cuando me siento solo comienzo a contar números primos

Estuve en la casa de dios, en su boda y en el bautizo de su hija

Freud me la pela a los putazos

Conocí al famoso luchador El Hijo del Diablo, su papá no era luchador, nunca existió nadie llamado solamente Diablo; también me tocó una vez entrenar con su hijo, El Hijo del Hijo del Diablo

Extraño muchas cosas pero prefiero seguir así a que me las regresen

¿Con qué sueñan los fantasmas?

Vi a un niño pequeño correr con una caguama en cada mano en una colonia que se llama las Ardillas, quedé conmovido.





1, 2, 3, 5, 7, 11, 13...

domingo, 20 de junio de 2010

A perder la cordura.

He decidido, que además de ejercitarme como loco, trataré de escribir como loco. He perdido la esperanza, sólo me quedan mis patadas de ahogado, golpes tirados en la oscuridad y lágrimas bajo la lluvia. Mañana empiezo la sintesis de cada capítulo, el perfil de todos los personajes, una linea temporal y otra de acciones. Todo con la intención de pornerme a escribir diario y casi terminar la novela. He sacrificado demasiado y me dejé llevar por ingenuas ilusiones. Quiero acabarla y cuando den los resultados de las becas que solicité, cuando me digan que no vale la pena lo que escribo al no encontrar mi nombre a lado junto al de los ganadores, me emborracharé por dos días y quemaré la novela.
No soy el tipo de personas que se arrepienten de lo que hacen, a pesar de todos los errores que sé que he cometido. Pero si debo de darme cuenta de que cuando algo no funciona lo mejor es tomar distancia y quedarse en silencio.

jueves, 10 de junio de 2010

Propósitos para el final de semestre

He dicho: dejar de fumar, dejar de beber alcohol, alimentarme sanamente y hacer ejercicio, aunque sea por el tiempo que duren las vacaciones... Probablemente lo cumpla más o menos a la mitad: fumar, beber alcohol, alimentarme y ejercicio, o algo así.

También he dicho que en el futuro me gustaría ser viajero, gracias a lo que saque como escritor. Aunque el escritor es un farsante por lo tanto si digo que viajaré probablemente no lo haga. Parafraseando un poema de Kavafis: La vida que perdí aquí la he perdido en todo el mundo: Entonces qué caso tiene.

Ahora entiendo que la vida es como estar en un ring con miedo recibiendo una madriza, de todos modos sonrío, nunca pensé en ganar sólo quiero ver hasta cuál round aguanto.




También, algunas veces pienso que la vida es como gelatina de limón.

jueves, 27 de mayo de 2010

/7/

I
Me cuesta escribir, pero, en realidad, hay algún problema con eso? Pinche tiempo, perdí diez minutos esperando en una fila, perdí una hora en una clase aburrida, perdí una tarde entera pendejeando en el youtube, dos años de escuela, tal vez más, cinco años de luto, y una vida de escritor borracho: ya he perdido mi vida entera y no hay ningún lugar al que pueda escapar.

II
Estoy muy feliz, ella me ha estado ayudando, pero no me lo esperaba, ella tampoco. Es absurdo como la vida juega con nosotros. A veces sigo sin creerlo, que yo le importe, que ella me importe. Inesperado. Estoy algo triste.

III
Estoy seguro de que no ganaré ninguna beca más. Quizá sea lo mejor, hacer las cosas de la manera difícil.

IV
Aún no he encontrado el ritmo para escribir, puedo sentarme a hacerlo pero necesito estar mentalizado, tecleo y tecleo, pero al leerlo no me gusta. Lo he dicho varías veces soy un farsante, el escritor es un mentiroso: paradoja. He mentido tantas veces que ya comienzo a creerme mis excentricidades. Lo siento.

V
El domnigo iré a jugar basquet de nuevo, siento que traigo muy buena condición física a pesar de todo, pero me gustaría ser mejor. Lo malo: Uniforme amarillo: Me caga el amarillo y todos los equipos que usan amarillo; También mi número está tomado, siempre tuve el 13, es mi favorito, es primo, es de fibonacci, es funesto. Ahora me gustaría usar el 91 o el 32 aunque en realidad no tiene nada de importancia porque son sólo números.

VI
Había un hombre en la calle con cicatrices iguales a las mías, sólo..., sólo que del lado contrario, como un espejo. No nos pareciamos en nada mas que eso. Nos detuvimos un momento, frente a frente. Quise sonreirle. Él sólo pasó a mi lado, casi con prisa, y me empujó con el hombro. Le
habría soltado el viejo uno dos, pero pensé que sería como darme un golpe a mí mismo.

VII
Todo ha sido mentira.

miércoles, 3 de marzo de 2010

un cuento

Este cuento salió publicado hace unos meses en Los Perros del Alba, no creo que sea bueno pero cómo son mis amigos me hicieron el paro en publicarme. Cuando salió estaba en el hospital, irónico. A algunos les gustó y a otros para nada, en mi defensa creo que se necesita ver el automóvil, y escucharse con el video además de que da pistas del plagiario que soy.

MAVERICK 76, O EL MOVIMIENTO INFINITO

Aún ahora puedo hacer un recuento mental de muchos elementos que conforman el actual momento. Incluso unos pocos segundos, un instante, contienen la eternidad. Llueve ligeramente, y la canción de David Bowie en mi estéreo lo sugiere, And the rain sets in... Conduzco mi Maverick 76 negro. Me gusta este auto, así como el Mustang o el Nova, se diseñó para dar la sensación de movimiento aunque estuviera estático. Como una fotografía de la velocidad, como si estuviera forzado a moverse por siempre.

Nos rodea el paisaje espectral de la carretera durante el momento más oscuro de la noche. Las pocas estrellas, sin embargo, otorgan una deleitosa visión celestial, titilar cual estrambótica composición de una gloriosa sinfonía. Es que acaso Dios, si existe, es el máximo compositor y nos convierte a nosotros en detalles de su interminable obra. Dios, quizá, es el mejor y más cruel poeta.

Tú sigues mirándome desde que comencé mi laborioso inventario mental, sin darte cuenta de nada, petrificada. Lo sé a pesar de no verte, debido a que ahora llenas el vacío de tu ausencia pasada. Ahora que, por fin, te he encontrado.

Un libro golpea el parabrisas: Teoría del infierno. No hay nadie atrás, lo puedo ver por el retrovisor, éste refleja mis ojos vidriosos y éstos reflejan al retrovisor nuevamente, y así, hasta el infinito, como un juego de humo y de espejos donde, en medio de abismos, pudiera yo confirmar mi existencia.

It's the angel-man… El velocímetro marca ciento treinta kilómetros por hora a pesar de estar frenando, definitivamente vamos una velocidad considerable.

En el piso del automóvil hay de todo, desde las botellas vacías de cerveza, colillas de cigarros y restos de comida, un clavel marchito, hasta viejos libros de poesía. Soy un maldito desastre.

I'm deranged… Podríamos haber llegado a este momento desde muchas perspectivas. A este segundo, ahora, cuando el tiempo pareciera congelarse, mientras me veo a mi mismo fuera de mí, como sí estuviera bajo el efecto de la más iluminadora de las drogas. Este segundo, ahora, que se vuelve una eternidad. Ahora, cuando quiero vivir más que nunca antes, contigo. Pero una vez más te he fallado…

- Vamos a chocar…



Estoy vivo. No hay mucho que describir, el cuarto es pequeño, techo, paredes y piso blanco, una mesita blanca con un clavel. No veo ventanas, sólo una puerta, blanca por supuesto. Estoy vivo, pero me siento terrible, agonizo. El dolor mi cuerpo es insoportable.

Un doctor entró el otro día, le pregunté qué pasó con mis manos. Me miró a los ojos, se puso serio, y finalmente me dijo, ¿Manos? Tú nunca tuviste. Vio la sorpresa en mi cara, y comenzó a reír, reía tan fuertemente que pensé que iba a morirse. Estoy jugando contigo, las perdiste por el fuego. Se puso muy serio, me miro a los ojos, y se fue sin decir nada más.

Pasó tiempo sin que nadie viniera, pero los claveles seguían apareciendo. Otro doctor, más joven, quiso platicar un poco. Dijo que yo había llegado sólo, que no había ninguna mujer. Que ni siquiera había estado en un accidente automovilístico. Estuviste en un incendio, me dijo, Y no eres quien dices ser, en realidad tú eres el famoso robaperros, Israel alias "el muñeco". Me puso en una silla de ruedas, me llevó por un pasillo para salir, pero al pasar por otra habitación, quién lo diría, me vi a mi mismo: Mi cuerpo, mi rostro, era yo. No sabemos nada de él, ha estado en coma por dos años. Aquél yo del otro lado estaba calmado, sereno, como dormido, mientras yo enloquecía, cubierto completamente con vendajes.

Después, me llevó al anfiteatro del hospital, seis doctores alrededor de un oriental llevaban a cabo una extraña cirugía. Cerca de ellos, una enfermera presenciaba la escena silenciosa. Era ella la mujer que estaba buscando, sólo que no recuerdo que fuera pelirroja. Cuando todo termina, la enfermera habla con los doctores, me señala y todos voltean a verme. Hablan sin que yo los pueda escuchar. Ella se acerca, qué lindos ojos, y me inyecta. Todo se desvanece.



La penumbra nos envuelve. Tu marmórea piel se frota con la mía, tu cabello rubio cubre tu delicado rostro, te sonrojas. Apoyas tu cabeza en mi pecho. Mis manos acarician tu presencia. Nuestro pulso se acelera. Tus labios finos se humedecen, sonríes. Mis manos buscan contener tu tibio cuerpo, mis brazos no quieren dejarte libre. Mis manos pasan por tus labios rojos intensos, siento tu cuerpo calentarse. Ríes, mis dedos acarician tu cabello rojo. Estas ardiendo. Susurras algo a mi oído: "Puedes buscarme toda la eternidad, pero nunca podrás tenerme". El calor quema mis dedos, abrazo una hoguera. Mis puños se llenan de fuego. Me quemo. Duele demasiado, me retuerzo en el piso gritando. Despierto, la penumbra me envuelve. El silencio me envuelve.



El viejo doctor regresó. Dice que he estado alucinando, que he tenido sueños y pesadillas debido al medicamento. Le pregunto por mi enfermera y el otro doctor, le hablo del supliciado y de mí mismo en coma atravesando el pasillo. Me mira muy serio, y dice: "Nadie ha entrado a tu cuarto desde ayer, la última vez que vine". Su rostro demuestra sorpresa, así que comienzo a reír, me río tanto que el doctor sale del cuarto incomodo, aterrado. Cuando se va me doy cuenta de que siempre hubo una ventana detrás de mí: Un poco de paisaje y el estacionamiento, pero algo más: No puede ser, quiero sacarme los ojos, la enfermera, ahora rubia, se sube al automóvil conmigo. Es un Maverick 76 negro y ella lleva un vestido blanco y tiene un clavel en la mano.






domingo, 14 de febrero de 2010

Cuál es el propósito de escribir? algún reconocimiento literario (vadrá la pena?), fama, o familla más bien, dinero? si fuera eso hay maneras más sencillas y mejor pagadas.
Es que acaso todo acto literario es ridículo como un aficionado a los sombreros? como un payaso que utiliza el blog para calentar y estirar sus dedos?
un gato negro cruza frente a mi teclado antes de escribir, lo que él no sabe es que yo soy el que lleva la mala suerte.
Todo se derrumba sin importar las alabastras de palabras. ¿y la pinche improvisación qué vale? qué importa si todos te ignoran.
Escribe, cabrón, porque uno sólo es escritor mientras está escribiendo, el resto del tiempo eres un farol o un pobre diablo. No hay nada más triste que un pobre diablo orgulloso de serlo, del que lleva el record de sus derrotas y brinda siempre en el nombre de lo que se fue.
Al carajo todo. No hay más. ¿cuál es el propósito de escribir? qué pinches voy a saberlo, mí mismo, sólo eres un farol y un pobre diablo. Mí mismo, al carajo.

sábado, 9 de enero de 2010

Oda postnavideña al señor Tacuache.

Hace tiempo de mi último posteo, ya no estoy atascado en el tercer capítulo de lo que espero sea una gran novela, ahora estoy atascado en el cuarto. No encontraba tiempo o algo importante que decir pero creo que en estas frías fechas de grandes cambios sólo una historia merece ser contada:


Damas y caballeros

todo mundo escribe sobre:

Amor, corazones rotos,

Soledad

o no tener dinero

pero nadie ha tomado tiempo

para el verdadero dolor


Horas buscando información en internet

(Qué intelectual soy)

me permitieron encontrar el material

Para escribir esta basura

(que estás leyendo):


Oh, miren, es el señor Tacuache


Porque todos somos el señor Tacuache,

a todos nos han dicho

alguna vez:


miren cómo corre el hijo de su pinchimadre


o


oiga señor Tacuache, va en contra

Titititi tiri tititi tiririrí



Luego un brazo gigantesco

baja desde el cielo

para jugar con nuestro cadáver

mientras se escuchan las explosiones.


Brinca el ogete


Miren cómo baila el wey


"Pues uno no sabe bailar, y es triste"


Y se vuelve a levantar


"Cuando un tlacuache no tiene escapatoria frente a alguno de sus enemigos, puede tirarse al suelo, poner los ojos en blanco, colgar la lengua y permanecer inmóvil simulando estar muerto."


Porque todos somos EL SEÑOR TACUACHE!!,

algunas veces.



 
Free Hit Counter